lunes, 9 de enero de 2017

[feed] [cinematógrafo] [cineclub CC] gran barata en la feria mersa!!! / sobre elle, de verhoeven




elle (paul verhoeven, 2016)

sin fluidez ni sobresaltos, jugando con las palabras lo podríamos llamar un first world thriller efectista y mal contado. se intenta hacer ruido con algunos tópicos pero, finalmente, la propuesta no es mucho menos prudente que la de 50 shades of gray, que tal vez apunte a otro target pero sin duda parte de las mismas premisas ingenuas y moralistas.

la paranoia del cineclub estuvo a la orden del día y a pesar de las fehacientes pruebas en contra, siguen imaginando tramas paralelas. llegados a cierto punto pensé que la protagonista iba a sentar a todos los sospechosos en una mesa y decir "el criminal es uno de nosotros" o que, a la manera de scream (wes craven, 1997), después de marearnos con pistas semi verdaderas, se descubriría que había dos asesinos, en fin. a estos ritmos y frecuencias se maneja un poco todo y el espectador se cansará, o no, según le guste bailarlos.

pero particularmente es una película ordinaria. como señalaba hace quince años un personaje de la obra de teatro Bizarra (Spregelburd, 2003): europa no es otra cosa que una feria mersa. la cuna del humanismo en crisis no hace más que rebotar su senectud y su vieja mala conciencia (ya con alzheimer, que niega su atención a las costas griegas e italianas y a sus suburbios criminalizados...) y ¿qué devuelve ese espejo? una fórmula que despliega una tesis banal, o directamente reaccionaria.





tomemos, por ejemplo, el background de michèle leblanc. todo el elemento de su padre, el trauma, etc. narrativamente, resuelve poco más que un detalle menor (no llamar a la policía por un viejo odio) que de todos modos luego es explicado mejor (no llamar a la policía porque etc.). así pues, esa historia de fondo participa en uno de dos sentidos. o bien es una banalidad atroz (agregar un poco de drama gratuito y espectacular) o bien es una explicación de las tendencias de michèle. o sea: la afirmación de que la exploración de la propia sexualidad entendida como lo que es (juegos de poder), solo puede entenderse en una mujer a partir del trauma (lo mismo que sucedía, para mantener la analogía, con el machito en 50 shades...). es por eso, entonces, que michèle es buena en su trabajo, porque es una perversita traumada en tanto que mujer (lo que reviste sus formas específicas: manipuladora, egoísta, celosa, perra).

de allí, entonces, lo dicho: la banalidad o la regresión recalcitrante.

no llegaríamos a conclusiones muy distintas si revisáramos la historia del hijo, la de los amigos, la del ex esposo, etc. 

la intensa, deliciosa actuación de isabelle huppert (michèle) no debería tapar el bosque: cuando thierry frémaux, el director del festival de cannes, vino a la argentina, trajo su selección de lo mejor de cannes 2016. la entretenida e imbécil captain fantastic (matt ross, 2016), la entretenida y olvidable train to busan (Yeon Sang-ho) y la efectista elle eran parte de esa colección de la gran feria mersa. también estaba una de ken loach: i, daniel blake.

¡seguramente no nos apuraremos a verla!

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