martes, 30 de septiembre de 2008

[M/S] la frase

El flaco cebaba los mates tibios. La negra miraba sin pestañar. La tarde pasaba y quedaba el frío, el vino en la mesa, un kilo de pan. El flaco, borracho, se ríe y contagia, la negra y la sábana que manché. La vieja del flaco en la comisaría, los ojos perdidos en una pared.

El frío regresa todos los días en mi barrio blanco, en mi blanco pasar, el exquisito tinto del Flaco Domingo y cada domingo visita al penal y la vieja marmota repitiendo una frase, la negra le da mecha y se pone a llorar, la frase, a la risa y el vino del flaco, por más que trato no me puedo acordar. Y por más que lo intento no me puedo olvidar, viajo en un trance de barrio blanco, borracho y al borde de una pregunta…

Le acaricio la nuca en el taxi y me ignora, me excita, sonríe, mira para allá, pregunta propone, se queda en el molde y apenas me roza antes de bajar. Y la noche se transforma en un concierto húmedo. Sentila putita, la vas a tragar. Apunto con el culo a Dios, peludo, y me hundo en sus labios, y más allá y ella grita el nombre del flaco y se quiebra, y le sangra el culo pero pide más, y me duelen las manos, -me duelen- reclamo, hasta que se monta, ahora quiere acabar.

El nombre del flaco en la piedra horadada, en Olmos nade lo puede extrañar. La canción que canta la negra en pelotas, la vieja, la frase y la comisaría.

La negra me olvida tomándose un vino...

…y el tiempo que pasa no vuelve más.


-j. 09/2008

5 comentarios:

pecera dijo...

te voy a decir dos cosas:


MUY

y


BELLO

pecera dijo...

pero MUY e

Anónimo dijo...

El orto es tan bello como el ocaso.
El ano es tan bello como el oído.
Trata. Ano. Trata,
de imaginar la inmensidad del universo
con sus miles de hoyos negros.

Y en el punto más jondo y remoto,
un hoyito de lo más chiquito
y un anciano eterno y barbado,
con el ojo más bien triangulado;
que de estarse asomando al hoyito
va quedándole el ojo cuadrado.
Con miradas severas, frontales,
está viéndome los genitales.
Ah no.
Ah, ¡cómo no!
El ano es tan bello como el oído.


freakout, te saluda

Antonella dijo...

me quedé con ganas de medias y sombreros... y ahora contra toda lógica de posibilidades me quedé con más ganas de medias y sombreros... yo tambien quiero que escribas el niño proletario, y así leerte y estar cada día más ¡Estropeados! jaja... si vuelvo nadando mañana tomamos unos mates?

Anónimo dijo...

ahora que lo pienso, jotinha, esas palabras. todas. deben salir de la boca de la negra. el hombre se siente ultrajado -en- la palabra, pero habla la negra: el tango es hembra, tiene olor a vida (a vin tinto), tiene gusto a muerte. le sangran las manos. eso se confunde con palmadas igualmente confundidas, pero no es el culo per se. es una mano que ya palma sangrada, que sangra cuando toca. y si sigo cantando-pensando, es más milonga que tango. taquito militar. ausencia de palabra en la boca del que cree que habla-pero-escribe.
fecilitaciones por lo que vendrá.

a veces me cuesta expresarme y a veces la verborragia...

te saluda.